Todo escritor tiene el íntimo deseo de difundir lo que escribe. El que diga que esto no le importa, miente. Desde siempre el sueño de cualquier escritor fue publicar sus obras. Pero las dificultades que se presentan hoy para lograr que un editor acepte publicar el libro de un autor desconocido, ha llegado a desalentar peligrosamente a muchos escritores. En la actualidad las editoriales (sobre todo las editoriales importantes, aquéllas que aseguran una amplia distribución y sobre todo una costosa promoción publicitaria de los libros que editan) trabajan fundamentalmente con autores extranjeros, y destinan módicos presupuestos anuales para autores argentinos ya consagrados.
El pretexto de estos editores es que el lector argentino no lee a los autores argentinos, con excepción de los pocos famosos. Es una opinión discutible, ya que la gente no puede leer lo que no conoce, y si las editoriales no asumen riesgos por la producción literaria nacional nunca va a formarse un sólido mercado que demande libros de autores argentinos. Pero estemos o no de acuerdo con el criterio comercial de los editores, la realidad es que a un autor como yo le resulta literalmente imposible acceder con sus trabajos al mágico mundo editorial.
Pero ahora la tecnología nos ha proporcionado a los escritores un medio formidable para llegar a millones de lectores de todo el mundo: la ancha, infinita y, sobre todo, LIBRE senda informática de INTERNET. Me he decidido a publicar todos mis escritos en esta página que estará gratuitamente disponible para todos los cibernautas a quienes interese la literatura, el periodismo de opinión y el debate de ideas políticas, económicas y filosóficas.
Deseo asimismo conocer los sentimientos que despierto en mis lectores, las ideas y opiniones que genero y también, por supuesto, los disensos de quienes no compartan mis ideas, concepto literario o estilo y quieran, democráticamente, hacérmelo saber.
Bienvenidos, entonces, a esta modesta página mediante la cual un hombre que se ha pasado la vida escribiendo desea emprender la aventura pretenciosa (pero posible gracias a esta maravillosa tecnología) de llegar con sus obras a miles, quizás millones de lectores de habla hispana.
E.A.
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